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Sin duda, las exigencias de la artista no pasaron desapercibidas para nadie, y menos para Kate Garraway, el presentador del magazine que, sin pelos en la lengua afirmaba que “Mariah fue muy agradable, pero la cantidad de gente que tenía en su séquito era ridícula. El equipo que traía sobrepasaba al del propio programa. Tenía dos personas para bajarla del sofá, por si se le rompía el vestido, una persona a sus espaldas por si acaso se caía y varias personas detrás de la cámara para asegurarse de que la iban a enfocar por su lado bueno”. Pero la cosa no queda ahí. La cantante llevaba a mano su propio rollo de papel higiénico para no usar los del estudio e insistía en que lo más normal era que sus mascotas tengan sus propios asistentes. “Yo tenía mi equipo pero mis perritos también tenían el suyo propio. ¿Por qué no iban a tenerlo? Era un gran rodaje y mi equipo tenía su propio equipo. Es decir, mi estilista tenía su asistente, mi equipo de seguridad tenía otro de seguridad extra…”.
Con todo esto, Garraway afirmó rotundamente “desde hace años vengo oyendo numerosos rumores acerca de era una diva. Y son todos verdad”. Ole el despilfarro de la Maraya!.

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